Carlos Reygadas
El territorio: el mundo como tal y como es. El mapa: la representación del territorio, la forma mental con la que internalizamos el mundo, cómo lo navegamos a través de la conciencia humana. Un mapa es un producto cultural: concebimos de un territorio con base en nuestra identidad y las narrativas nacionales que nos contamos para hacer sentido de la realidad, que es una vasta geografía imposible de definir, demarcar, limitar y entender del todo.
El cine de Carlos Reygadas despedaza el mapa y hace adentrarnos en el territorio. Nuestro mapa de México es guiado por historias simplistas nacionales. Nunca esperamos ser transportados al norte del país, a una historia devastadora de amor en una comunidad menonita. Stellet Licht, la mejor película mexicana que yo conozco, se expresa totalmente en plautdietsch.
El cine de Reygadas es un cine de experiencia. Significa viajar, escuchar, maravillarse. No es un cine que utilice a las grandes celebridades; Reygadas quiere que todas las caras que descubramos sean de extraños, que sintamos que nos adentramos a lo inexplorado.
Yo crecí en la Ciudad de México, la cual es un universo en sí misma. Nunca olvidaré la primera vez que vi Japón y sentí que viajé por el campo y encontré estilos de vida totalmente distintos a lo que yo conocía. No quiero arruinar el momento más increíble, incómodo y auténtico de esa película. Es un momento que se puede definir como el estado de verdad extática de Werner Herzog, donde el arte muestra una verdad tan desnuda que hace retumbar su medio.
Un ejemplo que Herzog usa para definir la verdad extática es La Piedad de Miguel Ángel, en donde la Virgen María tiene en sus brazos a un hombre más viejo que ella. Es una contradicción que enaltece al momento, que al mismo tiempo despedaza la realidad y muestra su lado más sincero. En el caso de Miguel Ángel, demuestra lo que es la fe. En el caso de Japón, la escena a la que aludo encapsula el deseo de vivir.


Imágenes de Wikipedia y la página web walksinrome.com
Después de la gran época de oro de los años sesenta, vino una vanguardia de cine muy distinta, definida por Herzog, Fassbinder, Kiarostami, Lucrecia Martel. A diferencia, por ejemplo, del neorrealismo italiano, que buscaba hacer crítica social, así como retratar la realidad tal y como es, este cine busca la verdad extática, quiere extraer lo sublime de lo cotidiano y reflexiona sobre el acto de filmar. Es un cine de furia, bravura y valentía, que arriesga la vida y sube barcos a montañas.

La cámara de Carlos Reygadas es más puerta que ventana. La diferencia entre Hollywood y este tipo de cine es la misma entre un turista, que espera que la realidad sea un reflejo del mapa caricaturesco y estereotípico que usa para navegar el mundo, y un explorador, que descarta sus mapas y se pierde en el territorio desconocido.